dijous, 17 de març de 2011

Suzunoskue tiene 6 años y el pasado viernes vio como una ola destruía su casa

Suzunoskue Oka, tiene seis años, y estaba en casa en Onagawa cuando el terremoto golpeaba a las 14.46 horas locales. “Me dio mucho miedo porque no sabía qué estaba pasando. Fui corriendo donde estaba mi padre”.

17/03/2011. Su padre Hirohiko, músico local de profesión, supo inmediatamente qué hacer. “ Cogí a mi hija y le dije a mi mujer, que está embarazada, que teníamos que irnos a una zona que estuviese más elevada”.

La familia huyó hacia lo alto de la colina desde donde, apenas 25 minutos después, la familia asistió atónita a la llegada de una ola de diez metros que se adentraba arrastrándolo todo en el valle donde estaba su casa.

Suzunoskue nos lo describe. “Después llegó una montaña muy grande de agua. Justo encima de nuestra casa. Todo desapareció. Pero luego otra ola llegó y era mucho más alta.”

La segunda ola se fundió con la primera llegando a crear juntas un muro de agua de 20 metros de altura que destrozaron todo un edificio de más de 100 toneladas y prácticamente haciendo pedazos de cada casa con la que se encontraba a su paso.

“Me dio mucho miedo lo que ví”, añade Suzunoskue. “Después de que el agua se había ido, bajamos a ver nuestra casa pero no quedaba nada. Perdí todos mis juguetes y también mi juego favorito de cartas y mi dragón preferido.”

Como muchos otros niños y niñas en Onagawa, Suzonoskue se refugia ahora en un hospital situado sobre la colina. “Quiero ir a casa. Quiero darme un baño y estar con mis amigos.”

Save the Children

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